¿Un internado hoy?
Suena fuerte, ¿eh?, pero sin miedo. El término está mal visto y muy desgastado, pero San Jerónimo es otra cosa, mejor dicho: Casa. Si buscáis en el diccionario (…libro, generalmente gordito, que contiene términos y sus significados en una lengua y que –nadie sabe por qué- suele dar alergia usarlo a ciertas edades), eso, sí buscáis su significado, descubriréis a qué nos estamos refiriendo: es un lugar donde vivimos y ese “vivir” (acepción 8 del diccionario de la RAE) tiene que ver con todos los aspectos que se os ocurran: estudiar, dormir, trabajar, merendar, estar juntos sin más, cantar o chatear, aburrirse, rezar, echar unas risas, etc.
Decimos que San Jerónimo es mucho más que un Colegio, al menos esa es la experiencia de los que hemos vivido aquí.
San Jerónimo es una casa, es una forma de vivir en la que todos los que componemos esta Gran Familia nos sentimos confiados, acogidos y a gusto.
Se trata de una nueva idea de internado, de una nueva forma en la que la convivencia diaria con compañeros de diversos lugares de procedencia hace que cada día sea toda una riqueza. Esa convivencia fomenta un espíritu abierto, dialogante, flexible, que valora la aportación y la sensibilidad de cada uno, y contribuye al crecimiento y a la madurez personal.
¿Qué podemos hacer, desde nuestro hogar y nuestra vida, por ayudar a los jóvenes a descubrir su vocación? En primer lugar rezar, no cejar en nuestra oración para que el Señor toque el corazón de los jóvenes y no tengan miedo a descubrir un sueño de vida particular para ellos. También podemos colaborar económicamente con el sostenimiento de los seminarios y casas de formación, siendo parte de los bienhechores de nuestra Congregación.
Y si eres uno de esos jóvenes que ha sentido en algún momento su voz, o has tenido curiosidad por este estilo de vida, ponte en contacto con nosotros.

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